Y puso una carita feliz y yo me desaté a llorar.
Hoy no siento razones para vivir. Tengo el cuerpo tumbado en la cama como una hoja que cayó en el otoño y ahora solo vira al son del viento mientras el sol la quema y la lluvia la estrella contra el suelo con sus gotas de agua, tan desnudas, malditas y pesadas. En el peor de los casos tú eres ese otoño que pasó por mi vida, que me arrancó del árbol desviando mi camino y me dejó suspendida en el viento que también, el maldito viento eres tú. También eres sol que quema sin contemplación, que emite rayos tan destructivos como tu voz, que me derrite el alma en partículas de infinita soledad que se adhieren a mi piel de mortal en agonía. Eres la lluvia, la de gotas pesadas, que caen encima como muestra de que ya han roto por completo mi alma perdida.
¿Y qué soy yo? Una hoja más que cayó, tan desnuda, tan maldita, tan imperfecta. Tu corazón es el eco de todas las malas caídas, él emprende siempre la razón de una nueva vida... Y que haga ruido.
Hoy no siento razones para vivir. Tengo el cuerpo tumbado en la cama como una hoja que cayó en el otoño y ahora solo vira al son del viento mientras el sol la quema y la lluvia la estrella contra el suelo con sus gotas de agua, tan desnudas, malditas y pesadas. En el peor de los casos tú eres ese otoño que pasó por mi vida, que me arrancó del árbol desviando mi camino y me dejó suspendida en el viento que también, el maldito viento eres tú. También eres sol que quema sin contemplación, que emite rayos tan destructivos como tu voz, que me derrite el alma en partículas de infinita soledad que se adhieren a mi piel de mortal en agonía. Eres la lluvia, la de gotas pesadas, que caen encima como muestra de que ya han roto por completo mi alma perdida.
¿Y qué soy yo? Una hoja más que cayó, tan desnuda, tan maldita, tan imperfecta. Tu corazón es el eco de todas las malas caídas, él emprende siempre la razón de una nueva vida... Y que haga ruido.
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